Encuentro de Provincia 2018 (I)

Enviados por un Dios que habita en las fronteras

Aunque la acogida a los 160 participantes se produjo la víspera por la noche, este viernes comenzaron las sesiones de trabajo del tercer Encuentro de la Provincia de España que acoge el Centro de Espiritualidad del Santuario de Loyola.
Tras la oración inicial, el coordinador del encuentro, Alberto Ares SJ, delegado del Sector Social, recordó que el origen de los Encuentros de Provincia se encuentra en la última Congregación Provincial celebrada en 2015 –la primera congregación como Provincia de España—. También situó esta edición en el contexto de las últimas cartas del Padre General sobre la vida y misión, sobre el discernimiento en común y sobre el discernimiento de las preferencias apostólicas. Por último, señaló que los objetivos del encuentro no son otros que promover el sentido de cuerpo apostólico y misión compartida, hacer camino, dejarse acoger, dejar el ritmo diario, levantar la mirada y abrir los ojos a escuchar la voz de Dios. Los días de Loiola son un tiempo para crear comunidad en una provincia aún joven que da sus primeros pasos.
A partir de ese momento, la primera jornada estuvo dedicada a la llamada a acudir a las fronteras. Ignacio González Sexma SJ resumió cuales son las fronteras más importantes señaladas por las Plataformas Apostólicas de la Provincia. Pudiera pensarse que, en un mundo roto por las desigualdades, la frontera más acuciante debe ser la social, pero lo cierto es que las PAL han insistido particularmente en cuestiones como la transmisión de la fe a los jóvenes, el trabajo con familias o el diálogo con un mundo secularizado que no parece necesitar a Dios. Tras esas fronteras, aparecen también la exclusión, los migrantes y refugiados, la educación, la sostenibilidad y la comunicación.
Una mesa redonda aportó diferentes perspectivas sobre las fronteras. El delegado para la planificación, Patxi Álvarez de los Mozos SJ, explicó los diferentes tipos de frontera en las que la Compañía se hace presente: las fronteras de ascenso, las fronteras de descenso, la de la vida pública y la de la sostenibilidad; y nos invitó a hacernos presentes en ellas con una actitud de amistad —amistad que es encuentro, compasión, defensa de los últimos y lazos con las demás criaturas—. Esperanza Rangel, profesora en las escuelas San José de Valencia, compartió un ejercicio de contemplación de la frontera que ella tan bien conoce: la de alumnos con necesidades especiales y sus familias. Habló de la diversidad que representan chavales con autismo, síndrome de Down o asperger, y también de heridas sociales y personales que acarrean drogas, soledad, violencia, rupturas… Son fronteras a las que acercarse con los pies descalzos, dispuestos a aprender de quienes acogen la vida y la fe con la mayor sencillez, o a abrazar el dolor y acompañarlo. Por último, José Javier Pardo SJ, profesor de Deusto y delegado de la PAT Loyola, realizó una aproximación a las fronteras desde la teología. Conviene desechar la visión tradicional que nos llama a acudir desde «el centro» a «las periferias donde no está Dios». Muy al contrario, es Dios quien desde las fronteras nos llama allí, invitándonos a acompañarlo en sus desplazamientos. No es fácil estar en las fronteras –advirtió–: nos ocurre como a Tomás, a quién ante la aparición de Jesús resucitado le cuesta creer que aquel hombre que portó semejantes heridas pueda haber resucitado. Nos cuesta acudir a las fronteras y creer que los crucificados puedan ser fuente de vida.
Por la tarde Patxi Álvarez de los Mozos SJ ofreció una charla sobre el discernimiento y la planificación provincial. Esta incluye la renovación del proyecto apostólico, en un proceso que concluirá en febrero con la incorporación de las preferencias apostólicas universales de la Compañía; la evaluación y selección de ministerios, para el que se está elaborando un documento que sirva de herramienta; el desarrollo de las PAL, que llevará a una reorganización del mapa de plataformas; el desarrollo de los sectores; y la tarea de ir construyendo un cuerpo de Provincia, objetivo este último al que contribuyen los demás, pero que incluye iniciativas específicas como los ejercicios espirituales en clave de Provincia a los que se invita a participar a jesuitas y laicos este verano.
Tras la charla pudimos disfrutar de dos testimonios de vida. Fueron muy diferentes –una abogada catalana implicada en grupos de jóvenes y un jesuita guineano—, pero surgió la complicidad de quienes perciben la presencia de Dios entrelazada en cada episodio de sus vidas. Hablaron de sueños de juventud, dudas, encuentros, rebeldías, frustraciones, maternidad, choques culturales, sacerdocio, conversiones familiares, enfermedad,… en fin, la vida misma con sus luces y sombras, pero vivida con la esperanza y confianza de sentirse en manos de Dios.
A lo largo de la jornada hubo momentos para el trabajo personal, así como encuentros en pequeños grupos para sentir y orar sobre las diferentes fronteras. También se expusieron diversos proyectos –hasta quince—que se llevan adelante en diferentes puntos de la Provincia: voluntariados, portal de espiritualidad, Voces Esejota, Red Magis, Café Solidario, Escuela de Ciudadanía, etc. Todo ello lo pusimos ante el Señor en la Eucaristía, presidida por Ignacio Echarte SJ, que en la homilía expresó un triple deseo de que seamos capaces de crecer como comunidad en la Provincia, ser testigos alegres del resucitado en todos los ámbitos de nuestra vida y «echarnos al mar del servicio de aquellos que nos necesitan».
El broche final a la jornada lo puso Xavier Rodríguez SJ, que en su faceta de mago supo sacar una sonrisa de asombro a todos los presentes.

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"Hoy es mi cumple" - Fiesta de cumpleaños

De cara a una aproximación y familiaridad con la población inmigrante, queremos celebrar periódicamente en el Centro Loyola del Santuario de Loyola, un día para festejar, “Hoy es mi cumple”.
Se trata de convocar a la población migrante para celebrar los cumpleaños que hayan tenido lugar desde la convocatoria anterior.
Como primer paso formamos una comisión juntamente con ellos para preparar el evento: decoración, convocatoria, compras, actividades, etc. Después de varias reuniones en las que pudimos disfrutar de un clima cercano y colaborador, por fin llegó la esperada tarde del 18 de marzo, día de la primera celebración. Acudieron unas 70 personas, en proporción equilibrada de niños y adultos. Juegos, cantos, merienda, bailes… Un día que ha dejado un buen sabor de boca.
Ahora queda evaluar y mejorar dentro de lo posible de cara a la próxima convocatoria. Esperamos que se convierta en un bonito trampolín desde el que podamos ir pensando en nuevas actividades con ellos.

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La Cruz de Lampedusa en Loyola

La cruz de Lampedusa, que estos meses está recorriendo diferentes diócesis de España, ha llegado este jueves al Santuario de Loyola. La cruz está hecha con maderas de barcazas naufragadas en la isla de italiana de Lampedusa. El papa Francisco, tras bendecir la cruz en Roma, sugirió que se convirtiese en una cruz peregrina con el objetivo de transmitir un mensaje de solidaridad a todo el mundo.

La isla de Lampedusa fue noticia en 2013 por un naufragio en el que fallecieron 360 inmigrantes. Desde entonces el drama que se vive en el mediterráneo ―«la mayor tumba de inmigrantes del mundo»― no ha hecho más que empeorar: en 2017 se calcula que fueron más de 3.000 los inmigrantes que perdieron la vida intentando alcanzar las costas europeas.

Los jesuitas y fieles de Azpeitia, presididos por Ignacio Echarte SJ, han recibido la cruz en la explanada del Santuario. Después han hecho un recorrido por el vía crucis del parque exterior. Han portado la cruz representantes de diversos colectivos: inmigrantes, comunidades religiosas, Cruz Roja y organizaciones eclesiales, que han realizado también las lecturas en las estaciones del vía crucis. La jornada ha concluido con la «adoración de la cruz» en el interior de la basílica.

La cruz ha traído a nuestros corazones a todos los crucificados en ella, víctimas a las que Dios tiene en su mirada, convirtiéndose en un símbolo profético que clama contra la indiferencia e hipocresía.

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Perdón y reconciliación

El Santuario de Loyola impulsará el perdón y la reconciliación.

• En los próximos años se ofrecerán experiencias de acompañamiento dirigidas especialmente a personas que han vivido violencias y vulneración de derechos humanos.
• En febrero se ha realizado un taller piloto de Escuelas de Perdón y Reconciliación ESPERE, una iniciativa de éxito en países como Colombia y Perú.

El Centro Loyola del Santuario de Loyola ha puesto en marcha un Proyecto de Perdón y Reconciliación para acompañar procesos que ayuden a sanar las heridas y el sufrimiento generados por los distintos tipos de violencia y la vulneración de los derechos humanos en nuestro país.

El Centro Loyola desarrollará diferentes tipos de iniciativas:
• Espacios de acogida y encuentro, diálogo y escucha mutua.
• Reflexión social y espiritual.
• Itinerarios de curación, recuperación y crecimiento humano.
• Formación e investigación a propósito del perdón y la reconciliación.
El proyecto, coordinado por el jesuita Manu Arrue SJ, se llevará a cabo en colaboración con otras obras de la Compañía de Jesús, la Iglesia, los agentes sociales y la administración.

Primera actividad: Las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE)

El Centro Loyola ha puesto en marcha en el mes de febrero de 2018 una experiencia piloto de Escuelas ESPERE (Escuelas de Perdón y Reconciliación). Se trata de una propuesta surgida en Colombia y extendida ya a 22 países del mundo ―principalmente en América― para ayudar a personas y comunidades que han sufrido o protagonizado violencias y vulneraciones de derechos humanos. Un grupo de jesuitas y laicos del Santuario de Loyola viajaron el año pasado a Perú para conocer de primera mano el desarrollo y resultados del proyecto en el país americano, referente actual en este ámbito. Por su parte, responsables de ESPERE de Perú han visitado Loiola para ayudar a poner en marcha el proyecto en Euskadi.

En la experiencia piloto que ha comenzado en febrero han participado hasta ahora quince personas. Durante este año 2018 está previsto que participen otros dos grupos formados por personas a las que el Centro Loyola ha invitado expresamente. El objetivo es comenzar a ofrecer de manera abierta las escuelas ESPERE en 2019.

Las escuelas ESPERE se realizan en forma de taller. La formación comienza partiendo de la propia experiencia, se trabaja personalmente y en pequeños grupos de tres personas que normalmente no se conocen entre ellas. Es un trabajo dirigido a la curación: perdonarse a uno mismo y reconciliarse de un modo u otro. Los participantes asisten a los encuentros una vez por semana durante aproximadamente diez semanas. No se trata de una experiencia confesional, no hace falta ser creyente para participar en una escuela ESPERE. La participación en estos talleres se realiza en total confidencialidad.

En América la metodología se ha aplicado en los últimos años con personas de diferentes perfiles:
• Personas en prisión.
• Personas que sufrieron violencia y desplazados, y personas que protagonizaron violencias y vulneraciones de derechos humanos.
• Personas necesitadas de curar sus propias heridas y reconciliarse.
• También se realizan experiencias inspiradas en ESPERE adaptadas a centros educativos.

Qué entendemos por reconciliación
Así como el perdón es algo que tiene que ver fundamentalmente con una decisión personal ―sin necesidad de que el otro me perdone―, la reconciliación supone el encuentro con la otra persona. Es un camino que puede dar lugar a diferentes resultados o tipos de reconciliación: una reconciliación de coexistencia (a distancia); una reconciliación de convivencia (próxima) o una reconciliación de comunión (renace el amor y la fraternidad). El Centro Loyola aborda la reconciliación contemplando esos tres tipos de resultados, a fin de acompañar cada proceso en su singularidad.

La reconciliación es un proceso de restauración personal y reparación de la fractura social, que tiene por lo menos tres dimensiones: la dimensión personal, la dimensión social y la dimensión política. Es por ello que está directamente relacionado con un modelo de Justicia Transicional que lo considera uno de sus cuatro vértices: Verdad – Responsabilidad (Accountability) – Reparación ― Reconciliación.

Este proyecto del Centro Loyola del Santuario de Loyola es fruto de la definición de la Misión de la Compañía de Jesús actualizada por la Congregación General 36 (2016) que llama a los jesuitas a ser agentes de reconciliación en un mundo fracturado.

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Participante de los Fondos Next Generation