VIA CRUCIS en tiempos de cuarentena

En el parque del Santuario de Loyola hay un Vía Crucis, realizado por ALBOAN, en el que se unen los itinerarios de los Inmigrantes y de Jesús, el Señor. En este tiempo de Semana Santa en cuarentena, os invitamos a celebrar este recorrido virtual de oración.
Página web: Vía Crucis ALBOAN .

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REFLEXIONES EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS


GESTANDO VIDA EN LA MUERTE

Atrapados por la crisis,
Atrapada tanta gente.
El dinero va gestando.
Ya largo tiempo su muerte.

Incapaz de engendrar vida.
Vive entre el compra y el vende.
¡Te haré feliz! -nos vendía
Y le comprábamos muerte.

“Ha llegado ya la Hora
En la que el Hijo del Hombre
Ha de ser glorificado”
Es tu mensaje a los pobres.

Nuestra hora está en la tuya
La hora de la esperanza
De un dolor que engendra vida
De una vida en ti clavada.

Un dolor que va gestando
Lo que no se compra y vende
Lleva vida en sus entrañas
Y esperanza para siempre.

Quisieron vendernos vida
Y nos trajeron la muerte
Ahora el dolor compartido
Genera vida en su gente.

Perico Pérez Pastor

EL ENCIERRO DEL "TOROVIRUS"
Escuchaba cómo los niños de una familia vivían su encierro como una prolongada vacación en la huerta de su caserío. Al mismo tiempo, se lamentaban otros de la insoportable encerrona de unos niños sin otro parque que el balcón de su casa.
“Encerrados en casa”: una expresión polisémica con verbo y sustantivo de múltiples significados en la realidad que vivimos. Si no somos capaces de descubrir la pluralidad de situaciones que conlleva, estamos deshumanizando su contenido. Me voy a permitir parangonar el encierro con la fiesta sanferminera, aunque hablar de fiesta no sea el término más afortunado…

El “encierro”:
Podemos presenciarlo desde nuestro balcón, y contemplar el espectáculo de los que se arriesgan ante las astas del “torovirus”. Aunque bien pensado, no hay barrera ni balcón que nos libre con total seguridad de la amenaza.
Podemos también vivir el encierro en la calle o lidiar el bichito en plazas y ruedos muy diferentes: camioneros, personal de salud, trabajadores de gremios que nos permiten seguir subsistiendo… Ellos sí que viven el verdadero riesgo de un “encierro” tan especial. Nos emociona contemplar a nuestro personal médico desde nuestra barrera. Se nos muestran no pocas veces como auténticos héroes, dignos de nuestra mejor agradecimiento y aplauso.
Otra situación muy distinta de riesgo e inseguridad es la que sufren los sin papeles, los del trabajo negro, especie de espontáneos ilegales, que saltan al ruedo con falta de un capote por escrito con el que puedan justificar su presencia en la calle para poder subsistir. Sus circunstancias nos están pidiendo humanizar nuestra mirada.

En el balcón de mi casa:
Comenzamos diciendo que no es lo mismo mirar desde mi mansión privilegiada, con jardín, biblioteca y tecnología punta, que desde un piso de protección social.
Y la diferencia se acrecienta si he de pasar mis horas, no ya en un piso de protección social, sino en mi habitación alquilada de paredes agobiantes.
Tampoco será lo mismo tener recursos para poder pagar mi alquiler, que vivir la angustia de no poder costearlo, ni salir a ganármelo en negro…
No se trata ahora de elaborar un catálogo completo de situaciones, que con muy poca imaginación podríamos improvisar, y más si ampliamos la mirada al complejo e injusto panorama internacional. Basta con que aprendamos a mirar, a ser sensibles cuando contemplamos la situación y vivencia de los diferentes personajes de nuestro “encierro”: Basta con que, al contemplar, permitamos que la mirada vaya transformando poco a poco nuestro corazón
Encerrados en casa, una expresión polisémica, que exige afinar mucho el oído y la mirada, para no dejar de lado a los más vulnerables y necesitados de apoyo. No son pocos, y son los que más van a sufrir la situación.
Siempre queda la esperanza de que el coronavirus llegue a ser “la medicina que necesitamos” para remover conciencias a nivel planetario. Y si no fuera así, nos queda “el miedo a que nos contagien” para convertirlo en escudo protector de los más vulnerables: protegerles, para protegernos… ¿Sólo para eso?... sería triste, ¿no?

Perico Pérez Pastor


¡¡¡ME ABURROOOO!!!

Era el desgarrado grito
de una joven garganta
pregonando desde SU balcón
impotencia y angustia prolongada
para que TODOS
LE escucharan bien.
¡EscuchadME! ¡YO me aburro!

¿Te llegó la grabación?...
Me dio pena, tan centradito en su YO
Y tan colmadito de vacío.

No estamos hechos para la soledad.
Pero tenemos que aprender a vivirla
acogiéndola como oportunidad
y adoptándola como maestra de la vida.

¡EscuchadME! ¡YO me aburro!
Te entiendo y siento que sea así.
¡Difícil asignatura la soledad,
tan llena de capítulos diferentes
y complicadas páginas!
… pero ¿intentaste aprender a vivirla?

Tiempo en que tanta gente,
tantos medios y recursos,
tratan de paliar el vacío de horas muertas
ofreciéndonos tan variado alimento del espíritu
que es para saborear y agradecer…
Gracias por todos ellos.

Tiempo en que tantos otros la desean
intentando soportar el peso de horas cargadas
en viviendas de paredes estrechas
y la vitalidad de niños incansables.
Padres y abuelos en el límite del milagro
Sumando complicadas presencias y ausencias
para ganarse el pan.

¡EscuchadME! ¡YO me aburro!
Señor, de corazones llenos.
Señor, de manantiales ocultos.
Llena mi YO de muchos TUS.
Llena mi silencio de voces de hermano.
Hazme instrumento tuyo en la soledad.
Grito tuyo en mi voz callada.
Cuando la vida me sitúa en una apartada orilla
Colma mi yo de fértiles presencias interiores.

Gracias por los que salen de su yo,
para servir en portales ajenos.
Gracias por los gritos silenciosos
de tanto corazón solidario.
Gracias por los que nunca se sintieron solos
haciendo del balcón de su vida
testimonio callado de servicio.
Gracias… porque yo no me aburro…

Perico Pérez Pastor

Qué curiosa paradoja la situación que vivimos:

  • Ayudar no dándonos la mano
  • Servir a los demás encerrándonos en casa
  • Querernos sin besos ni abrazos
  • Cuidarnos sin visitar al enfermo
  • Expresar el cariño a los abuelos, aislándoles.
  • Expresar nuestra fe sin celebraciones comunitarias
  • Relacionarnos desde la lejanía…
  • Colaboración entre naciones cerrando fronteras…
  • Y todo esto, como dictado de una sana ciudadanía y religión…
    Siempre aprendiendo…

    Ahí queda todo, en esos puntos suspensivos en torno a una manera de construir fraternidad en el misterio del retiro y el silencio. Por terminar con algunas frases de nuestro refranero: “para hacerse oír, a veces hay que cerrar la boca” y “bastante colabora quien no entorpece”.

    Perico Pérez Pastor

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    SUSPENSION ACTIVIDADES DEL CEL

    Como consecuencia de la pandemia del coronavirus COVID19 y a tenor del Real Decreto 463/2020 de Estado de Alarma, el Centro de Espiritualidad de Loyola (CEL) suspende sus actividades y cierra sus instalaciones al público mientras dure este estado de cosas. Os iremos avisando de las medidas que se vayan tomando al respecto.

    Sentimos la situación creada, que nos afecta a todos. Unidos en la distancia venceremos la pandemia con la ayuda de Dios y nuestra solidaridad ciudadana. Gracias por vuestra confianza.

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