El primer Año Jubilar del Camino Ignaciano ha dado comienzo con dos celebraciones en la Cueva de Manresa y en el Santuario de Loyola (Azpeitia), el 31 de julio y el 1 de agosto. Este jubileo se extenderá hasta el 31 de julio de 2016.
En Loyola, el obispo de San Sebastián Monseñor José Ignacio Munilla, acompañado por el obispo de Bilbao, el Arzobispo de Pamplona y Tudela, y el provincial de España de la Compañía de Jesús, y con la presencia de numerosas autoridades del Gobierno Vasco, la Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Azpeitia, bendijo la placa, situada a la entrada del Santuario de Loyola, que marcará a partir de ahora el inicio del Camino Ignaciano. Antes de ello, el decano de la facultad de Teología de la Universidad de Deusto, P. José Carlos Coupeau, explicó el sentido del Año Jubilar cristiano, afirmando que se trata de "un tiempo para abrir puertas, un tiempo de júbilo y gozo, un tiempo para echar a caminar".
En su homilía, Monseñor Munilla afirmó que el camino emprendido por San Ignacio, dese su Loyola natal hasta Manresa, es un episodio de su vida "especialmente significativo y luminoso para el hombre y la mujer de nuestros días", dado que la "peregrinación" es una "clave de comprensión de nuestra propia existencia". También manifestó su deseo de que la culminación del recorrido que realicen muchos peregrinos del Camino Ignaciano sean los Ejercicios Espirituales, "la verdadera peregrinación en la que Dios quería doctorar a Ignacio".
Tanto en la celebración de Manresa como en la de Loyola se leyó la carta que el Superior General de los Jesuitas, P. Adolfo Nicolás, ha dirigido a jesuitas, colaboradores y peregrinos con motivo del primer Año Jubilar del Camino Ignaciano. En ella, el P. Nicolás afirma que "comprometerse en una peregrinación es algo que marca centralmente a la persona" y recuerda que es una experiencia en la que el peregrino "aprende a descubrir lo que es esencial en su vida y en la realidad que lo rodea". También desea que el Camino Ignaciano sea una oportunidad, para los que lo hagan, de iniciar y transformar proyectos de vida, así como de experimentar la reconciliación en sus relaciones personales, sociales y medioambientales.