El 28 de junio, hemos celebrado en comunidad la reapertura de la Capilla de la Conversión con la celebración de una misa comunitaria, después de haber permanecido cerrada cerca de seis meses debido a las obras de rehabilitación. La elección de la fecha no ha sido fortuita, pues en ese día, hace 500 años, Iñigo comenzó a sentir mejoría en su salud. El día de san Pedro y san Pablo la Casa natal (o Santa Casa) queda abierta al público, tanto para el culto como para la visita pastoral y turística.

Los trabajos de rehabilitación se han debido, sobre todo, al deterioro de la casa en los últimos treinta años, desde que se hizo la consolidación y restauración con ocasión del quinto centenario del nacimiento de Iñigo. Quedan algunos últimos detalles por finalizar la renovación, pero desde este momento queda abierta la Casa a la visita.

La Capilla de la Conversión, corazón de todo el complejo arquitectónico de Loyola, es el ambiente que más impacta al visitante. Se ha cuidado con esmero la intervención en este espacio, tratando de favorecer un ambiente de cercanía e interioridad, que ayude al visitante a reflexionar sobre su propia vida y el comienzo de un nuevo camino, como Ignacio. El cambio que más impacta es la desaparición de la verja. A su vez, se ha renovado el mobiliario litúrgico, modificada la iluminación y el sonido, pintado las paredes…

La comunidad de Loyola, espera acogeros con el gozo familiar de los hermanos, a cuantos vengáis a visitar este “corazón de la Compañía”. El espíritu de “acogida” fue una de las ideas centrales de la homilía que Ignacio Echarte nos dirigió a la comunidad, al presidir como superior la eucaristía de inauguración. Ese es nuestro deseo: esforzarnos para que, cuando os acerquéis a nosotros, sintáis el calor de la acogida. ¡Os esperamos!