Con un poco de tristeza pero con ilusión y esperanza, se dio por concluido el Año Jubilar del Camino Ignaciano el 31 de julio. Ese día, los actos principales de clausura se celebraron en Catañuña.

Por la mañana se inauguró en la Basílica de Santa María del Mar, la restauración de la Capilla dedicada a San Ignacio, dónde han colocado una escultura de San Ignacio que recuerda el lugar en el que San Ignacio pedía limosna durante su estancia en Barcelona. Al anochecer, en la Cueva de San Ignacio en Manresa, tuvo lugar el acto más destacado. La celebración estuvo presidida por Mons. Romà Casanova, Obispo de Vic, y acudieron muchos feligreses y peregrinos.
Durante el acto se cerró la puerta santa ubicada en el presbiterio de la iglesia. En el año 2021 se celebrará el quinto centenario de la conversión de San Ignacio de Loyola, y entonces se volverán a abrir las puertas del Santuario de San Ignacio de Loyola y de la Cova de Manresa para que pasen aquellos que siguen al peregrino que cruzó los caminos de Europa buscando la voluntad de Dios en todas partes.